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Terapia de pareja: «Cuando el respeto no está presente en la comunicación de pareja, se cruzan líneas rojas»_Impulsa Psicología

Terapia de pareja: «Cuando el respeto no está presente en la comunicación de pareja, se cruzan líneas rojas»

El psicólogo de nuestro centro Pau Novella está especializado en terapia de pareja y familiar. En esta entrevista nos habla de la comunicación de pareja: cómo debería ser para que una relación sea saludable, lo que nunca deberíamos hacer al comunicarnos, cómo afecta a los hijos que sus padres tengan una comunicación patológica y cómo se trabajan en terapia los conflictos.

 

¿Cada vez nos comunicamos peor?

Yo creo que sí. Y en todos los ámbitos.

 

¿A qué se debe?

La comunicación está muy ligada a los valores y a la empatía. Creo que nos falta empatía y que hay valores fundamentales que están en crisis, que estamos perdiendo.

 

¿Y somos conscientes de lo mal que nos comunicamos?

Muchas personas no. Comunicarse bien implica realizar un proceso de autoconocimiento, de reflexión; revisar nuestros actos y ser conscientes de en qué hemos fallado. Es un ejercicio que no todo el mundo hace. Y la vida que llevamos actualmente, con tantas prisas, exigencias y presiones, no ayuda a poder hacer esta revisión.

 

¿Por qué es tan importante cuidar la comunicación para tener una buena relación de pareja?

Porque en una pareja la comunicación está presente continuamente, en todo momento y hasta en los pequeños detalles: en lo que expresamos con palabras, en la comunicación no verbal, en el sexo, etc.

 

¿Qué define una buena comunicación de pareja?

La reciprocidad: toda buena comunicación debería producir un encuentro pleno entre los dos miembros de la pareja, y esto implica respeto y empatía, sentirse comprendido y apoyado.

 

«Los procesos comunicativos de pareja que no están bien resueltos, al final, provocan grandes perjuicios en las familias»

 

¿Cuáles son los indicadores de que una pareja no va bien?

Hay tres pilares en los que una pareja debería coincidir: la definición de la propia relación (qué tipo de relación queremos), los hijos (si queremos tener hijos y cómo queremos educarlos) y la forma de comunicarse. Es fundamental que coincidamos en estos tres puntos porque, al final, la pareja es un acuerdo. Yo, por ejemplo, me fijo mucho en si las parejas que acuden a mi consulta se miran a los ojos, si resoplan cuando el otro habla y si tienen desavenencias graves respecto a la forma de educar a los hijos.

 

¿No sabemos discrepar?

Cuando discrepamos, nos atrincheramos en nuestras posiciones; escuchamos poco, pasamos al terreno personal ofendiendo y ponemos el foco en las diferencias, en lo que nos separa del otro, en lugar de ver lo que hay en común, lo que compartimos con el otro. Lo estamos viendo en las redes sociales, en el ámbito político, en los medios de comunicación, etc. Y esto también ocurre en la comunicación de algunas parejas.

 

¿Una mala comunicación indica necesariamente que la relación de pareja se ha roto?

Cuando la comunicación entre una pareja no va bien, hay que revisar qué está pasando en ese proceso comunicativo, y hacerlo con valentía. Las relaciones son como un viaje que realizamos en compañía: hay que saber hacia dónde nos estamos dirigiendo y con quién.

 

¿Por qué mencionas la valentía?

Porque, actualmente, todo transcurre a tal velocidad, que tendemos a instalarnos en la zona de confort. Pero vivir una vida plena exige valentía; valentía para cuestionarse cómo queremos vivir realmente. Pensemos, por ejemplo, en que hoy la sociedad acepta con normalidad el divorcio, pero hace 40 años estaba muy mal visto. De la misma forma, en los últimos años también se están produciendo cambios en los modelos tradicionales de familia. Sea como sea, hay que poder cuestionarse la forma en la que uno vive. Puede ser que lleguemos a la conclusión de que la pareja es irrecuperable y que esto nos abra el camino a una posible nueva relación o que las fisuras nos sirvan para recuperar la relación con nuestra pareja y que esta salga fortalecida. Lo importante es hacer esta revisión.

 

En la comunicación, ¿la responsabilidad es siempre compartida? ¿es cosa de dos?

Sí, desde luego. Dejando a un lado los malentendidos, que siempre pueden producirse porque la interpretación de un mensaje puede ser subjetiva, cuando hay una mala comunicación o una comunicación patológica, esto se debe a una mala praxis por ambas partes.

 

¿Qué es lo que nunca debemos hacer al comunicarnos?

Hacer daño intencionadamente. Intentar generar más dolor en el otro.

 

¿Qué papel tiene la escucha en una buena comunicación de pareja?

Un papel fundamental porque solo podré saber cuáles son las necesidades de la otra persona si la escucho. Y a través de la escucha mutua es como también podremos construir la amistad necesaria para que la relación de pareja sea saludable y longeva. Sin esa amistad que aporta apoyo incondicional es difícil que una relación vaya bien y perdure.

 

Es decir, la relación de pareja debe ser, también, una relación de amistad

¡Sí, es fundamental! La amistad nos permite crear lazos sólidos, esa incondicionalidad de la que hablaba, y hace que la relación sea mucho más plena. Si nos vamos de vacaciones con nuestra pareja, nos lo pasaremos bien y el día a día será más fácil.

 

¿No comunicarse es tan negativo como comunicarse mal?

Bueno, de hecho, es imposible no comunicarse: si optamos por no comunicarnos, ya estamos comunicando algo. Si, por ejemplo, le doy la espalda a mi pareja, le estoy comunicando mi rechazo.

 

«El resentimiento es algo terrible porque puede llevar a procesos de comunicación patológicos»

 

¿Cómo deberíamos abordar la discusión de temas peliagudos en pareja?

Estos temas siempre son delicados y nunca hay un momento perfecto para abordarlos. Lo importante es hacerlo con sinceridad y, como he dicho antes, sin la intención de dañar al otro. Lo que no debemos hacer nunca es ocultarle al otro cuestiones importantes.

 

¿Y si se da el caso?

El otro lo vivirá como una traición. Intentar llevar adelante una relación con verdades a medias, tarde o temprano tiene un efecto devastador para una pareja. Si ha pasado algo y eres sincero con tu pareja y lo habláis, trabajándolo se puede superar; de otra manera, difícilmente vais a poder salvar la situación. Con respeto y confianza se puede hablar del cualquier tema.

 

¿Hay padres que culpan a los hijos de su mala comunicación?

Bueno, es cierto que a algunos padres les resulta más fácil llevar a su hijo a terapia que reconocer que son ellos los que tienen un problema de comunicación y que, por lo tanto, necesitan ayuda. A veces, aunque el hijo presente alguna problemática, a medida que vas avanzando en las sesiones, te das cuenta, como terapeuta, que el gran problema está en la relación de pareja que tienen los padres.

 

¿Qué podemos hacer cuando falla la comunicación?

El primer paso es que uno se pregunte si la causa está en sí mismo o es una cuestión de los dos. Después, hay que poder hablar con el otro sobre lo que está fallando. Si vemos que no somos capaces de resolverlo, entonces lo mejor es recurrir a un especialista antes de que la relación se deteriore. Esto es muy importante porque los procesos comunicativos de pareja que no están bien resueltos, al final, provocan grandes perjuicios en las familias. Cuando se llega a este punto, después es mucho más complicado resolver todos estos conflictos en terapia.

 

¿Lo que no expresamos se convierte en resentimiento?

Así es. Y el resentimiento es algo terrible porque puede llevar a procesos de comunicación patológicos. Cuando el respeto al otro no está presente en la comunicación, se cruzan líneas rojas que no se deben cruzar: puede llevar a la violencia verbal e incluso a la física. Antes de llegar a estas líneas rojas hay que pedir ayuda a un especialista. Además, el resentimiento tiene otro peligro.

 

¿Cuál es?

Como hay parejas que no saben gestionar el resentimiento, vemos familias enteras que se han articulado en base a ese resentimiento.

 

¿Cómo se trabajan en terapia los problemas de comunicación?

En la primera sesión, siempre pido que me hablen de lo que llamamos el «motivo de consulta», que no consiste en que me expliquen simplemente qué les ha traído a terapia: lo que busco es ver cuál ha sido la secuencia de todo el proceso, qué soluciones han intentado buscar antes de decidir venir, qué dificultades se han encontrado y en qué áreas, cuáles son los desajustes de sus procesos comunicativos, qué ha ido agravándolos con el tiempo, etc. Todos estos detalles son fundamentales para ver el proceso del conflicto. Después empezamos a trabajar sobre lo que más les preocupa en ese momento.

 

Pero sus relatos sobre lo que falla serán diferentes, ¿no?

Sí, y el terapeuta sabe que hay elementos de verdad en ambos, aunque sean muy divergentes. Este es, precisamente, uno de los elementos interesantes desde el punto de vista terapéutico: que en terapia puedan hablar de temas sobre los que fuera de consulta no pueden. Contextualizar las prioridades de uno y los conflictos ya es una forma de hacer terapia.

 

¿Qué efectos tiene en los hijos la mala comunicación de unos padres?

Nefasta, porque, con toda probabilidad, el niño imitará ese modelo de comunicación. Por ejemplo, si unos padres no han sabido llevar bien el proceso de su separación o dicorcio, el modelo de comunicación del hijo será el del rencor, que es un sentimiento muy destructivo. O si el hijo percibe misoginia en la comunicación de sus padres, es probable que lo integre en su propia comunicación.

 

Si quieres hacernos una consulta sobre este tema, no dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo de psicólogos.

 

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