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Retraso en el habla y el lenguaje: cuándo acudir al logopeda

Cuando un niño tarda en empezar a hablar, la causa no siempre es, necesariamente, un retraso en su neurodesarrollo. Al margen del hecho de que cada niño tiene su propio ritmo de evolución, a veces el lenguaje solo es un reflejo de otras cosas que le están ocurriendo. Un retraso en el habla puede estar relacionado, por ejemplo, con una cuestión emocional, con un problema auditivo o con factores socioambientales.

Si los padres o los cuidadores de un bebé de ocho meses observan que todavía no hace ningún balbuceo, que un niño de año y medio no gesticula ni señala o no dice ninguna palabra, o que un niño a los dos años todavía no ha dicho sus primeras palabras, esto debe ponerles en alerta y consultar a un especialista. «Algunos pediatras les dicen a los padres que no se preocupen, que el niño ya hablará, pero puede que lo haga o puede que no. En lugar de esperar a que se agrave el problema, en el caso de que lo haya, si el niño no está cumpliendo esos mínimos que son esperables a su edad es importante acudir cuanto antes a un logopeda porque la intervención temprana en los retrasos del habla y del lenguaje es fundamental», afirma la logopeda de nuestro centro Olga López Carrillo.

El logopeda es el especialista que tiene la formación y la experiencia para poder valorar si hay motivos o no para preocuparse, determinar la causa del retraso y, en caso de que el niño necesite empezar una terapia, definir los aspectos que hay que trabajar de manera personalizada.

 

Diferencias entre el retraso del habla y el lenguaje, y el trastorno del lenguaje

 
Retraso en el habla y el lenguaje: cuándo acudir al logopeda
 

Aunque en las primeras etapas de la vida de un niño habla y lenguaje están muy entremezclados, hablamos de retraso cuando hay dificultades de fonología, de gramaticalidad o de vocabulario asociadas a la evolución del niño. Este sería el caso, por ejemplo, de un niño de seis años que hablara como uno de cuatro. «El retraso en el habla hace referencia al retraso en la articulación, en la pronunciación, en los movimientos que hay que realizar para hacer el sonido de una m, una t, una p, etc. No es un problema que a los 3 años un niño no diga bien la r, pero si a esta edad todavía no puede hacer los fonemas labiales, como el de la m, que son los primeros que se adquieren, entonces sí hay que consultar al logopeda: quizá no está recibiendo el patrón auditivo correcto, por ejemplo», matiza Olga López Carrillo.

Dentro de lo que denominamos retraso, distinguimos entre el simple y el severo. Este último implica más componentes que el primero, por lo que la evolución en terapia es más lenta: hay un déficit de atención primario, problemas importantes para explicarse y con el componente gramatical, no captan diferencias ni flexiones verbales, y les cuesta mucho generalizar los aprendizajes que van haciendo. En el retraso simple, en cambio, a pesar de que la utilización del pasado, del presente y el futuro es pobre, sí está presente la temporalidad.

Otra característica del retraso severo es que el rendimiento visual es muy superior al auditivo: si el niño tiene que explicar lo que ha hecho durante el fin de semana, podrá elaborar la narrativa siguiendo una línea visual, aunque su gramaticalidad esté comprometida. De hecho, el contenido de lo que expresan suele estar mejor que la forma. En el retraso simple esto no ocurre: los errores de lenguaje persisten a pesar del soporte visual, y hay una tendencia a simplificar. El término simple puede conducir a engaño, se utiliza en contraposición al retraso severo, pero eso no significa que no necesite intervención.

Finalmente, hablamos de trastorno del lenguaje cuando las conductas verbales son atípicas; es decir, cuando no siguen ninguna norma.

 

Los retrasos del habla y del lenguaje afectan a otros aprendizajes

 
Retraso en el habla y el lenguaje: cuándo acudir al logopeda
 

Normalmente, un retraso en el habla o en el lenguaje afecta a la adquisición de otros aprendizajes. La frustración que genera en los niños el hecho de no ser comprendidos por los demás ―ya que no se les entiende bien cuando hablan― les puede provocar dos tipos de respuesta: una conducta agresiva o una conducta de inhibición. Si optan por encerrarse en su caparazón debido a la vergüenza que sienten, pueden rechazar aprendizajes que cognitivamente sí podrán llevar a cabo. «Casi es preferible que la respuesta del niño sea agresiva porque los niños que en la escuela tienen problemas, pero no los manifiestan, pasan desapercibidos y se hace mucho más difícil detectar el retraso», advierte la especialista.

 

¿Qué pueden hacer los padres?

 

Es fundamental entender que los niños aprenden por imitación y que el lenguaje es una rutina, un entrenamiento, por lo que hablar mucho con ellos, leerles cuentos, ponerles música, cantar, propiciar que se relacionen con otros niños y ofrecerles un vocabulario rico les ayudará a ejercitar el habla y a adquirir el lenguaje. Lo más importante es que el tiempo que pasemos con ellos sea de calidad para que la estimulación también lo sea. Por ejemplo, si estamos bañando a un bebé, podemos ir mencionando las diferentes partes de su cuerpo a medida que vamos pasando la esponja por ellas: «Ahora vamos a limpiar la rodilla, y ahora el pie, después lavaremos el pelo», etc.

Para fijar patrones, los niños necesitan repetirlos numerosas veces, hasta que los pueden reproducir por sí mismos. A los bebés, por ejemplo, les hablamos exagerando mucho la entonación para que se familiaricen con la musicalidad que tiene el lenguaje y puedan imitarla. Aunque puede haber excepciones, en general, cuanto mas estimulemos a un niño mejor se producirá la adquisición del habla y del lenguaje.

 
Retraso en el habla y el lenguaje: cuándo acudir al logopeda
 

No obstante, hay que tener en cuenta que esos patrones deben ser los correctos: a un niño que ya está en preescolar no debemos seguir hablándole como a un bebé o sustituir el nombre correcto de las cosas por palabras o diminutivos que nos puede parecer que va a entender mejor. A los niños hay que hablarles con normalidad. Y también hay que proporcionarles variedad de modelos. Es decir, está muy bien que un niño de corta edad vea dibujos, pero ese no puede ser su único modelo; entre otras razones porque un dibujo no es algo real. «Un niño debe estar en relación con el mundo. Debemos ofrecerle la oportunidad, por poner un ejemplo, de que vea animales de verdad en el campo mientras se los nombramos. Seguramente, dotará de significado a la palabra vaca cuando vea una de verdad. Por esto es importante ofrecerles vivencias muy diversas. Además, proporcionarles experiencias diferentes a las habituales nos permite poder hablar con ellos de otras cosas, ampliando el universo de su lenguaje. Todo lo que es diferente, le proporciona al niño la riqueza a la que nos referimos”, señala la logopeda.

Otro elemento a tener en cuenta es que, aunque un niño todavía no haya llegado a la etapa en la que se empieza a hablar, igualmente debemos conversar mucho con él porque el niño almacena toda esa información en su cerebro; una información que es esencial para que su evolución sea óptima y un día se arranque a hablar. De hecho, solo hay que prestar un poco de atención para darse cuenta de que un niño, aunque no nos conteste, nos está comprendiendo, ya que la comprensión se desarrolla antes que la expresión. «Si se trata de un bebé, orgánicamente no estará preparado para responder, ya sus órganos no estarán del todo desarrollados o, si ya es un poco más mayor, quizá hable raro porque todavía lo hace como buenamente puede; pero el bebé nos entiende, sabe que se está produciendo una comunicación. Hay que interaccionar, pasar tiempo de calidad con ellos», concluye López Carrillo.

Lo que nunca hay que hacer es ridiculizar al niño por su forma de expresarse, imitar sus errores, decirle que no habla bien, perder la paciencia o corregirle poniendo el acento en las equivocaciones: hay que corregir en positivo, simplemente diciendo de forma correcta lo que él ha dicho de forma incorrecta; es decir, sin señalar el defecto, sino reformulando bien lo que él ha dicho.

 

Si quieres hacernos una consulta sobre este tema, ponte en contacto con nuestro centro.

 

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