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Introducción, objetivos y proceso

Generalmente, las personas vamos avanzando entre obstáculos y los vamos superando. Pero a todos nos puede pasar que llegue un momento en que las dificultades nos sobrepasen. Esto nos puede hacer sentir angustiados, nerviosos, tristes, irritados, agotados…

Es entonces cuando la psicoterapia nos puede ayudar a gestionar todo este malestar y acompañarnos en los cambios necesarios para sentirnos mejor.

Una vez definidos los motivos por los cuales pides ayuda y los factores implicados en tu malestar, te ofreceremos la intervención más ajustada a aquello que necesitas.

El proceso terapéutico se estructurará en sesiones semanales, en las cuales se establece un clima de colaboración y de total confidencialidad entre paciente y terapeuta.

A medida que te vayas sintiendo mejor, esta frecuencia se puede ir espaciando hasta concluir el tratamiento.

Cambios en el Ciclo Vital

Hay momentos cruciales en la vida de toda persona, que pueden ocasionar un desajuste en el equilibrio cotidiano. Algunos ejemplos son la maternidad/paternidad, la muerte de un ser querido, la pérdida de un trabajo… Adaptarse a estos cambios no siempre es fácil y en algunos casos es necesaria la ayuda externa.

 

Baja autoestima

La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos. Esta se va formando a lo largo de la vida, principalmente durante la infancia y la adolescencia. El valor que nos atribuimos influirá en casi todo lo que hagamos. Existen muchas técnicas y metodologías orientadas a modificar nuestra manera de pensar que pueden fortalecer nuestra autoestima.

Insatisfacción personal

A menudo, no nos sentimos del todo satisfechos con nuestra manera de ser, con nuestras relaciones o con lo que tenemos. Podemos sentir que no nos gustamos o que lo que tenemos no es suficiente. Gracias a esta sensación, luchamos para mejorar cada día. Pero cuando esta insatisfacción engloba muchas áreas de nuestra vida, es intensa y se cronifica puede transformarse en frustración y rabia o bien en tristeza y apatía.

Dificultad para relacionarse con los demás

Timidez, inseguridad en las relaciones interpersonales, aislamiento social… Todas estas dificultades nos crean un malestar y una angustia que a veces puede conducirnos a evitar situaciones de contacto con otras personas. El entrenamiento en Habilidades Sociales puede fomentar la seguridad en un mismo y facilitar la relación con los demás.

 

Trastornos del sueño

Las dificultades relacionadas con el sueño se clasifican en trastornos derivados de la cantidad de sueño (hipersomnia e insomnio), la calidad del sueño (parasomnia) y la secuencia del sueño (trastornos sueño-vigilia). Todas estas situaciones repercuten la vida diaria y afectan a las diferentes áreas de funcionamiento de la persona.

Estrés

El estrés se manifiesta a través de los siguientes síntomas: irritabilidad, miedo, nerviosismo, confusión, fluctuaciones del estado de ánimo, dificultad para concentrarse y tomar decisiones, tensión muscular, manos frías o sudorosas, insomnio, dolor de cabeza, fatiga, problemas de espalda, indigestión, respiración agitada, perturbaciones en el sueño, problemas de piel, disfunciones sexuales… Más allá de los síntomas, habrá que atender la causa que está generando este estrés.

Problemas de pareja

Los conflictos de pareja son muy diversos y cada uno necesitará de un abordaje particular. Las situaciones que pueden propiciar los desajustes pueden ser: problemas de comunicación, la educación de los hijos, las familias de origen, la rutina, dudas, desilusión, celos, infidelidad, problemas sexuales, distancia afectiva, etc.

Depresión

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que se manifiesta a través de síntomas como son: tristeza, apatía, pérdida de ilusión, sentimientos de inutilidad o culpabilidad, dificultad para pensar o para concentrarnos, indecisión, problemas para dormir, entre otros.

Ansiedad

La ansiedad se manifiesta a través de los síntomas siguientes: inquietud, inseguridad, preocupación excesiva, miedo a determinadas situaciones; junto con síntomas físicos como sudoración, molestias digestivas, tensión muscular, entre otros.
 

Trastornos de la alimentación

Determinados factores psicológicos predisponen a las personas a desarrollar trastornos en la alimentación. La mayoría de las personas con este tipo de trastornos de la alimentación tienen una baja autoestima, se sienten indefensas y con una profunda insatisfacción.
 

Trastornos de la personalidad

Los trastornos de la personalidad son maneras rígidas de pensar, sentir y actuar que se mantienen en el tiempo. Estos patrones dificultan las relaciones con los otros y generan gran malestar y aislamiento social.
 

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